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Evaluación nutricional en un perro con enteropatía crónica

Published: 04/06/2018

¿Cómo puede resolverse este enigmático caso de incesantes problemas gastrointestinales? Explore el proceso de diagnóstico y manejo en este artículo presentado por Clinician's Brief y la WSAVA.

Una hembra shar-pei intacta de 4,5 años de edad se presentó por diarrea recurrente crónica, acuosa o mucoide, de más de un año de duración. Los vómitos y la hiporexia se desarrollaron un mes antes de la presentación y se relacionaron con una leve pérdida de peso. El perro era la única mascota en el hogar y estaba al día en cuanto a vacunas y tratamientos preventivos contra pulgas / garrapatas; La prevención enfrente al parásito del corazón no era necesaria, ya que dicha enfermedad del gusano del corazón no se describe en Suecia o el norte de Europa, donde vive este perro.

Examen físico

El paciente tuvo que ser sedado para el examen físico debido a su temperamento. La CC fue de 4/9, con un puntaje de condición muscular que mostraba atrofia muscular leve y un pelo opaco. A pesar de la diarrea crónica, no se observaron signos de deshidratación. Todos los demás parámetros vitales estaban dentro de los límites normales. La palpación rectal fue dolorosa a pesar de la sedación.

Historia dietética

Varias dietas terapéuticas etiquetadas como intestinales, incluida una dieta alta en fibra, se habían probado durante todo el año pasado sin mejoría clínica. Las fuentes de proteínas de esas dietas incluían pollo, huevo y pavo, y los propietarios a veces daban golosinas como fiambres y restos de comida. La ingesta de agua se mantuvo constante durante todo el año. El metronidazol había sido prescrito en varias ocasiones; la diarrea cesaba con el metronidazol pero volvía a aparecer cada vez que se suspendía el tratamiento.

Resultados de diagnóstico

Las pruebas diagnósticas incluyeron el cribado de parásitos intestinales, hematología, perfil de química sérica, análisis de orina y un panel gastrointestinal, que incluyó inmunorreactividad similar a tripsina, cobalamina y ácido fólico. No se detectaron parásitos intestinales. Se detectaron concentraciones séricas anormales de ácido fólico, cobalamina y colesterol. No se encontraron anormalidades destacables en el perfil de química sérica.

Se realizó una endoscopia del estómago y del intestino delgado y grueso. La histopatología de las biopsias del intestino delgado y grueso reveló una enteritis linfocítica-plasmocítica moderada, con un grado moderado de atrofia vellosa y colitis linfocítica-plasmocítica moderada.

Autores

Linda Toresson, DVM, Evidensia Specialist Animal Hospital, Helsingborg, Suecia
Gregg K. Takashima, DVM, Editor de la serie del Comité Mundial de Nutrición de WSAVA
Kara M. Burns, MS, MEd, LVT, VTS (Nutrición), VTS-H (Medicina interna, Odontología), Academia de Técnicos de Nutrición Veterinaria.

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